El pasado jueves 16 de Mayo hemos pasado una velada
formidable. Comidos, bebidos y divertidos.
La trocha angosta inició su viaje a todo vapor bajo la
conducción de la elocuente Mariscal Benitez. Sin interesarles en absoluto la
burocracia de algunos formatos digitales que reniegan de salir a pasear con sus
respectivas músicas en determinadas situaciones, unos Bitels guetbaqueanos
pusieron a danzar a todos los muertos de frío.
En la siguiente estación se materializó la voz de un John Paolo Lima más barbado e irreverente, en el marco de un informe que se venía haciendo desear. Fue entonces que supimos todo de Iggy Pop: sus primeros pasitos como artista, la oscuridad total, y el renacimiento de entre las llamas. La biografía tuvo su broche de oro con “Los Stooges” y su disco recién salido del horno.
El ambiente ya se percibía cálido, perfumado de ginebra y decorado a la onda “Sobredosis de pañuelos de tela” para cuando Rodrigo se abrió paso a festejar el
cumpleaños de “Blonde on blonde”, de la joyita doble del 66’.
Luego de que Mr. Fefefe nos situara en la experiencia dylaneana, y de haber paladeado con deleite unas brillantes canciones de 47 años, recibimos la visita de un Vade Retro. El joven emisario de fechas fue abordado con una breve entrevista en la que aprendimos mucho acerca de los homenajes “post-apocalípticos” que realiza la banda un jueves al mes, el último de cada.
Luego de que Mr. Fefefe nos situara en la experiencia dylaneana, y de haber paladeado con deleite unas brillantes canciones de 47 años, recibimos la visita de un Vade Retro. El joven emisario de fechas fue abordado con una breve entrevista en la que aprendimos mucho acerca de los homenajes “post-apocalípticos” que realiza la banda un jueves al mes, el último de cada.
Finalmente, nuestro Pablete, especialista en terminar soberbiamente
cada programa con secciones literarias de tinte académico, nos movilizó con una
charla sobre la Francia del 68’. Así, desde la barricada, nos fuimos a casa estimuladísimos recordando el “Mayo
francés” mechado con los principales lanzamientos discográficos de la música
pop en aquel año.
En la sala de máquinas de la producción general estuvo, como siempre, el multiprocesadora Ariel “Patita tapita” Hernández, regulando el clima contra viento y marea, poniéndole los puntos al petiso Enrique y sus desbarranques.
Todos los personajes finalizamos la velada de modo excelso y
nos retiramos a “dormir como troncos” hasta el próximo jueves 23, sin escalas.